La fruticultura chilena atraviesa un período de transformación, donde las exigencias de los mercados internacionales, la aparición de nuevas plagas y la necesidad de avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles han cambiado la forma en que hoy se produce fruta de exportación.
Detrás de cada envío que llega a destinos como Estados Unidos, Japón, Corea, Canadá o Brasil existe un trabajo técnico constante que muchas veces pasa desapercibido. Monitoreos en terreno, análisis fitosanitarios, evaluación de estrategias de control y seguimiento de plagas forman parte de un proceso clave para mantener la calidad y condición de la fruta.
En este escenario, herramientas como el Manejo Integrado de Plagas (MIP), el monitoreo especializado y el control biológico han adquirido un rol cada vez más relevante dentro de la agricultura moderna.
Durante los últimos años, el sector ha debido adaptarse a nuevos desafíos sanitarios. Uno de los casos más conocidos ha sido la expansión de Drosophila suzukii, plaga que generó importantes cambios en los programas de monitoreo y manejo de cultivos frutales en Chile, y donde hemos sido parte acompañando a productores del centro y sur de Chile, convirtiéndonos en la primera empresa chilena autorizada para el monitoreo y análisis de dicha plaga.
A partir de esta necesidad, distintas iniciativas técnicas y científicas comenzaron a fortalecerse para entregar mayor respaldo a productores y exportadoras, especialmente en especies destinadas a mercados con altos estándares fitosanitarios.
Actualmente, la evaluación de nuevas herramientas agrícolas como bioinsumos, estrategias de control biológico y ensayos bajo condiciones de campo, se ha transformado en una parte importante del desarrollo agrícola y accionar de Biofuturo. Esto ha permitido avanzar hacia programas más sostenibles y compatibles con las exigencias actuales de exportación.
Junto con ello, conceptos como corredores biológicos, control biologico y reducción del impacto ambiental han comenzado a integrarse de manera más activa en los sistemas productivos.
La agricultura del futuro no solo requiere productividad, también demanda adaptación, respaldo técnico y soluciones que permitan equilibrar eficiencia, sostenibilidad y calidad en la producción frutícola. Bajo esa mirada, en Biofuturo trabajamos desarrollando herramientas y estrategias orientadas a apoyar una fruticultura más consciente, moderna y preparada para los desafíos sanitarios y ambientales actuales.
